La investigación, realizada en el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de Buenos Aires, determinó además que los factores ambientales también dificultan en las parejas la posibilidad de tener un hijo por vía natural.
Fernando Neuspiller, director médico del establecimiento, destacó al presentar las conclusiones del estudio que "los factores ambientales y el estilo de vida actual juegan un papel importante en la infertilidad, que es un problema que va en aumento".
El estudio destaca que el sedentarismo, el consumo de cafeína y alcohol, la obesidad, los "ritmos circadianos" (reguladores de funciones orgánicas) y algunos compuestos químicos presentes en insecticidas, cosméticos, envases, biberones y juguetes son factores que demostraron reducir la probabilidad de tener un hijo.
COMPUESTOS
Los "compuestos perturbadores endocrinos" -grupo de productos químicos como los eftalatos, el bisfenol y el DDT-, podrían incidir en resultados reproductivos adversos como infertilidad, aborto, parto prematuro, síndrome del ovario poliquístico, endometriosis y retardo en el crecimiento intrauterino en la población general, dijo el especialista.
El bisfenol se emplea en la fabricación de botellas de agua, biberones, equipamientos médicos, teléfonos móviles y juguetes. Los eftalatos están en los cosméticos, materiales de construcción, pinturas y productos de limpieza y el DDT en insecticidas.
El Dr. Neuspiller destacó que "el estilo de vida sedentario está asociado con frecuencia a un incremento del peso corporal, que es un factor que tiene consecuencias negativas sobre la salud reproductiva".
LA OBESIDAD
"Los estudios -advirtió- demostraron que las mujeres obesas tienen casi el triple de probabilidades de sufrir riesgo de infertilidad y de fracasar en los intentos de quedar embarazadas, tanto en los ciclos de concepción natural como en los asistidos".
El trabajo médico señala que un exceso de peso favorece una menor probabilidad de tener un nacimiento vivo sano, incrementa las complicaciones en el embarazo e influye en una baja respuesta a la estimulación ovárica de la fecundación in vitro.
Las pacientes con obesidad, según los especialistas, sufren una alteración significativa en la calidad del ovocito y del embrión, que conlleva a un peor entorno uterino.
Los expertos consideran que sólo con un 5% de pérdida de peso corporal se pueden mejorar e incluso restaurar los índices de ovulación y embarazo porque la restricción de energía, por sí misma, es mejor que el cambio en la forma corporal o el peso total.
EL ALCOHOL
El informe del IVI hizo también referencia a la influencia en los procesos de reproducción asistida de otros factores perturbadores como el alcohol, destacando al mismo tiempo la necesidad de disminuir esos consumos para garantizar el éxito en el logro de un embarazo.
El consumo femenino de alcohol se asocia con una disminución de la extracción de ovocitos y de embarazos, mientras que la bebida en ambos sexos sube el riesgo de aborto espontáneo, indica la investigación.
EL CAFE
En el mismo sentido, el Dr. Neuspiller ratificó que "el consumo de cafeína, que cuenta con una mayor aceptación entre las parejas que buscan tener un hijo, puede influir en el éxito de los tratamientos de infertilidad"..
EL TABACO
Además, el consumo de tabaco, dijo, "influye en todos los sistemas implicados en el proceso reproductivo".
"En las mujeres, el impacto de los cigarrillos sobre la reserva ovárica se constata por la edad más temprana en que las fumadoras tienen la menopausia", explicó.
En tanto, "los hombres fumadores sufren una reducción en la producción del esperma, un aumento del estrés oxidativo y un daño del ADN".
"Los espermatozoides de los fumadores tienen una capacidad de fertilización reducida y los embriones muestran menores índices de implantación", señaló el especialista.
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